domenica, gennaio 07, 2007

Gracias


Gracias



Estuvo lloviendo toda la tarde, las calles estaban encharcadas, el ambiente húmedo y frío, serían como las ocho de la noche.

Aquel hombre caminaba rumbo a la Basílica de Guadalupe sin poner atención a nada, sin importarle el ajetreo , los coches, la gente...

Se notaba más que preocupado, angustiado.

Y no era para menos, hacía una hora que habían introducido al quirófano para operar a su adorada hija.

La duda, el temor, la incertidumbre de que algo fatal sucediera, lo tenían en uno de sus peores momentos. Cabisbajo penetró a ver a la Virgen, humilde y respetuosamente le imploró:

"No permitas Madrecita mía que le pase algo a mi niña, sálvala, sácala de este apuro, te lo pide un padre angustiado, tu me sabrás comprender, pídeselo a tu hijo, El te lo concederá, a tí no te puede negar nada, tu eres su Madre, a tí te consta Madrecita que yo nunca los molesto, nunca vengo a pedirles nada, me conformo con lo que me quieran dar. Pero ahora es distinto, ahora si te ruego, te lo pido por lo que más quieras, por tu hijo, salven a "Michiko", no sé que haría sin mi niña.

Perdona mi ruego, pero tu sabes lo que es perder a un hijo, YO NO.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Salió aquel atrubulado padre de la Basílica de Guadalupe apresuradamente, volvió al sanatorio dónde probablemente ya se sabría el resultado de la operación.

En el momento que salió el doctor y explicó que había sido un éxito, que todo había salido bien y que se recuperaría pronto; aquel nudo en la garganta se me quitó y lo primero que hice fue levantar la vista al cielo y mentalmente exclamar "Gracias Madrecita Santísima, muchas gracias porque salvaste a mi peque, yo sabía que no me fallarías, dale las gracias a tu Hijo de mi parte y perdoname por la maneratan exigente como se los pedí pero tu sabes que al que le apura, le apura, no los vuelvo a molestar, ya iré a arrodillarme y suplicarte me perdones por la manera que te lo pedí"

Gracias Dios Mío.

Sentí una tranquilidad reconfortante, paz en el alma, quietud espiritual, y he vuelto a ser hablantín, echador y pedante....

Como siempre.


Llopoldo


2 commenti:

bindi ha detto...

Si me permite usted, querida LaMarussa, quiero decirle con todo respeto, que amo a Llopoldo!!

Que seguramente estará en un lugar muy especial en el cielo, enviándoles bendiciones.

Gracias por compartir esto tan hermoso.
Rosa María Baeza Miranda

Vestigios de una mujer... ha detto...

Aunque no comparto las creencias religiosas, tu escrito es muy bueno, y pues que le vamos a hacer... así es la humanidad .